Teoría de Prevención Situacional y Teoría de Ventanas Rotas

 

Teoría de Prevención Situacional y Teoría de Ventanas Rotas

Teoría de Prevención Situacional:

Se centra en la transformación del entorno con el propósito de minimizar las condiciones que facilitan la comisión de actos delictivos. Esto se logra mediante la modificación estratégica del ambiente, buscando reducir la oportunidad de que individuos con intenciones criminales lleven a cabo sus acciones.

La criminología ambiental plantea que los eventos delictivos son el resultado de la convergencia de diversos factores que interactúan entre sí, incluyendo tanto a las víctimas como a los victimarios donde también influye el escenario donde se dan los hechos delictivos.

Implementando medidas que fortalezcan la seguridad en los espacios habitacionales. Por ejemplo, el reforzamiento de puertas y ventanas en las viviendas es una estrategia clave para dificultar el acceso no autorizado y reducir la vulnerabilidad ante actos delictivos.

Fortalecer la infraestructura es una estrategia clave para reducir las oportunidades de criminalidad y mejorar la seguridad en los espacios urbanos y residenciales. Para lograrlo, se pueden implementar diversas medidas:

  • Instalación de cerraduras de alta seguridad, reforzamiento de ventanas y colocación de candados resistentes, lo que dificulta el acceso no autorizado y minimiza riesgos de intrusión.
  • Incorporación de sistemas de videovigilancia en viviendas, espacios públicos, centros comerciales y oficinas, permitiendo un monitoreo constante y facilitando la identificación de actividades sospechosas.
  • Mejoramiento de la iluminación en áreas exteriores, lo que ayuda a mantener un mayor control del entorno y disuade posibles actos delictivos al eliminar zonas oscuras propensas a actividades ilícitas.
  • Fortalecimiento de la seguridad comunitaria, aprovechando la tecnología de los teléfonos celulares para la creación de grupos de vecinos interconectados. Esto permite la comunicación rápida, la alerta temprana ante situaciones sospechosas y la cooperación en la protección del barrio.

Estas medidas no solo reducen la probabilidad de ser víctima de delitos, sino que también contribuyen a la construcción de un ambiente más seguro, confiable y armonioso para los residentes, promoviendo una mejor calidad de vida y tranquilidad en la comunidad realizando una prevención situacional.

La prevención del delito a nivel nacional está orientada a la población en general con el propósito de reducir la incidencia criminal y evitar la ocurrencia de actos delictivos. Esta estrategia busca promover medidas de seguridad, fomentar la conciencia ciudadana y fortalecer el entorno social para minimizar los factores que propician el crimen, situación real que sucede en la mayoría de los cantones del país que se implementa medidas preventivas con la creación de policial municipales, control de espacio públicos, centros de monitoreos mediante cámaras de vigilancia.

La prevención del delito también implica un enfoque proactivo para identificar y monitorear a individuos o grupos organizados con antecedentes delictivos. Su objetivo es mantener un control estratégico sobre estas personas con el fin de anticipar y evitar posibles situaciones de riesgo en el futuro.

Lo anterior se puede analizar a través del estudio de información sobre antecedentes delictivos, lo que permite aplicar medidas estratégicas para contrarrestar y prevenir la comisión de nuevos delitos. Mediante el análisis de patrones criminales, la identificación de factores de riesgo y la implementación de acciones preventiva

 

 


Fuente:https://www.instagram.com/reel/DArktVnNSC1/https://www.youtube.com/watch?v=7hzru7EcHhA

 

Teoría de Ventanas Rotas

Se ha planteado que los signos visibles de desinterés y deterioro en un entorno pueden ser factores que propicien comportamientos delictivos (Peole, 2023). Esto se debe a que los estímulos y condiciones en las que se desarrolla un evento tienen el potencial de influir en las normas morales y éticas de las personas, modificando su percepción de lo que es aceptable o permisible, alterando la valoración del individuo.

Cuando un ambiente muestra señales de abandono, falta de control o ausencia de autoridad, puede generar la impresión de que las reglas son flexibles o que la impunidad prevalece por no existir medidas preventivas o represarías, lo que   desencadena unas respuestas delictivas.

Lo anterior se ejemplifica claramente en diversas regiones de América Latina, donde la criminalidad ha logrado consolidar su presencia y ejercer control sobre territorios específicos. En estos sectores, grupos organizados o individuos influyen en el entorno social y económico, alterando dinámicas comunitarias y estableciendo normas propias fuera del marco legal.

La ausencia de una respuesta efectiva por parte de los agentes preventivos y represivos dificulta la reducción de los índices de criminalidad, lo que perpetúa un ciclo de violencia y delincuencia.

Un hecho delictivo aparentemente menor, como el vandalismo, puede convertirse en el punto de inicio de una escalada de delitos más graves. La tolerancia o falta de acción ante estas conductas puede generar un entorno donde la criminalidad se normaliza, favoreciendo la ocurrencia de delitos más severos, como asaltos y robos.

Esta progresión delictiva puede desencadenar crímenes de mayor impacto, como homicidios y actividades vinculadas al narcotráfico, creando un círculo vicioso que afecta la seguridad y el bienestar de la comunidad.

Es fundamental comprender que cuando un entorno, ya sea un barrio o una comunidad, se encuentra en un estado de deterioro, los individuos pueden asumir que esta condición es aceptada por todos, lo que genera una actitud de conformismo frente a la realidad. Esta percepción de abandono y desinterés colectivo contribuye a la normalización de situaciones que, en otras circunstancias, podrían considerarse problemáticas, fomentando así la regularidad de condiciones adversas sin que se busquen soluciones.

Cuando las personas perciben que el deterioro del entorno no les importa a otros, es probable que tampoco sientan la necesidad de intervenir o mejorar la situación. Este fenómeno puede derivar en un ciclo donde el descuido y la falta de acción refuerzan conductas negativas y potencian la inseguridad, afectando la calidad de vida de la comunidad.

Un claro ejemplo de inseguridad normalizada ocurre cuando, en una comunidad, se identifica que ciertos individuos o grupos se dedican a la venta de drogas, pero los residentes lo perciben como una actividad común y aceptada dentro del entorno. Esta percepción de normalidad provoca que los miembros de la comunidad pierdan el interés en mejorar el área donde viven, ya que consideran que la situación es parte de la realidad inalterable del sector.

La indiferencia colectiva ante actividades ilícitas puede contribuir a la degradación del entorno, favoreciendo la proliferación de otros delitos y reduciendo la calidad de vida de los habitantes.


Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=OLjU1QH0Y6k

       Bibliografía

People. (18 de 12 de 2023). People. Obtenido de https://people.acciona.com/es/tendencias-e-inspiracion/teoria-ventanas-rotas/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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